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Abogados

ChatGPT para abogados: lo que sí, lo que no y la pregunta que falta

hay cuatro cosas que ChatGPT hace bien en un despacho de abogados y una que ningún abogado debería pedirle nunca. Y hay una pregunta que ninguna de las guías que he leído se hace: cuando ya has ahorrado ocho horas a la semana, ¿con qué las llenas? Empiezo corrigiendo el dato que casi todo el mundo cita mal.

Tomás Sala Correia Tomás Sala CorreiaCEO de Ranking Online · trabaja con casi 50 despachos a la vez 12 min de lectura
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  • Stanford midió entre un 69 % y un 88 % de alucinaciones en consultas jurídicas concretas; las herramientas especializadas, entre un 17 % y un 33 %.
  • Cuatro usos aguantan en un despacho: ordenar, redactar el primer borrador, traducir a lenguaje de cliente y contestar antes. Preguntarle el derecho, no.
  • El artículo 22.4 del Estatuto te obliga a hacer respetar el secreto profesional a quien coopera contigo, y eso incluye al proveedor de la herramienta.

El dato sobre ChatGPT y abogados que se cita mal en media internet

Antes de escribir esto me leí los diez primeros resultados de «ChatGPT para abogados». El primero, que es una guía buena y bastante completa, cita un estudio de Stanford para decir que las alucinaciones en consultas jurídicas están «entre el 6 % y el 12 %».

Fui al estudio. Se llama Large Legal Fictions: Profiling Legal Hallucinations in Large Language Models, lo firman Matthew Dahl, Varun Magesh, Mirac Suzgun y Daniel E. Ho, del RegLab de Stanford y del instituto de IA centrada en las personas de la misma universidad, y se publicó en enero de 2024. Probaron más de 200.000 consultas contra GPT-3.5, Llama 2 y PaLM 2.

La cifra real no es del 6 al 12 %. Es esta:

«Las tasas de alucinación van del 69 % al 88 % en respuesta a consultas jurídicas concretas.»

Léelo otra vez. Entre siete y nueve de cada diez respuestas sobre casos concretos contenían algo inventado. Y un segundo trabajo del mismo laboratorio midió las herramientas jurídicas especializadas —las de los grandes editores legales, las que se venden precisamente como la alternativa segura— y les salió una horquilla del 17 % al 33 %. Mejor, muchísimo mejor, pero muy lejos de cero.

Dos matices que hay que dar y que el estudio deja claros: se midió sobre jurisprudencia federal estadounidense, no sobre derecho español, y con los modelos de principios de 2024, que han mejorado. Aun así, el orden de magnitud es el que es. Y si el primer resultado de Google sobre este tema tiene el dato mal por un factor de diez, ya sabes cuánto vale el resto de lo que vas a leer por ahí.

Por qué una alucinación le cuesta más cara a un abogado que a nadie

En casi cualquier oficio, si ChatGPT se inventa un dato, alguien lo nota. En el trabajo de un abogado hay un problema añadido: lo inventado tiene exactamente la misma forma que lo verdadero. Una sentencia inventada por ChatGPT viene con su sala, su fecha, su número de recurso y su resumen coherente. No parece un error; parece una cita.

Eso ya ha acabado en un tribunal. En el caso Mata contra Avianca, en 2023, un abogado de Nueva York presentó un escrito con seis resoluciones que ChatGPT se había inventado. El juez Castel, del Distrito Sur de Nueva York, sancionó a los abogados y a su firma con 5.000 dólares. Lo que hundió el asunto no fue usar la herramienta: fue que, cuando la parte contraria dijo que esas sentencias no existían, el abogado volvió a preguntarle a ChatGPT si existían, ChatGPT dijo que sí, y él se quedó tranquilo.

Una herramienta no puede ser a la vez la fuente y la verificación de la fuente.

Ahí está la lección entera, y no es tecnológica: una herramienta no puede ser a la vez la fuente y la verificación de la fuente.

Las cuatro cosas que ChatGPT sí hace bien en un despacho de abogados

Trabajo con casi cincuenta despachos en España y desde hace un año damos formación de inteligencia artificial a titulares y equipos. Estos son los cuatro usos de ChatGPT que en la práctica aguantan en un despacho de abogados, ordenados por lo que de verdad rinden.

1. Ordenar y resumir lo que ya tienes

Un expediente de doscientas páginas, una reunión de cuarenta minutos, un correo de un cliente que cuenta tres cosas mezcladas. La IA es buenísima resumiendo material que tú le das y que puedes comprobar de un vistazo. Es el uso con menos riesgo de todos, porque la fuente no la pone la herramienta: la pones tú.

2. Escribir el primer borrador de lo que luego revisas

Una circular a clientes, una carta de reclamación tipo, la explicación de un procedimiento para alguien que no es jurista. Ojo con el matiz: el primer borrador, no el documento que firma el abogado. Lo que sale hay que leerlo entero, siempre, y el que firma es el abogado.

3. Traducir lo técnico a lenguaje de cliente

Este es el que más infravalorado está y el que más dinero hace. La mayoría de los abogados escriben a sus clientes como escribirían a un compañero de profesión, con la referencia legal delante, y el cliente no entiende nada. Pedirle a la IA que reescriba un párrafo «para alguien que no sabe qué es un requerimiento» cambia la relación con la cartera más que ninguna otra cosa de esta lista.

4. Contestar antes

El primer contacto de un cliente potencial llega un viernes a las ocho de la tarde, después de un susto. Un sistema que responde en el momento —confirmando que se ha recibido, preguntando dos cosas y ofreciendo hora— no cierra nada, pero impide que esa persona pase al siguiente despacho de la lista mientras espera. En materia jurídica el cliente escribe a tres a la vez. La velocidad no es un detalle: es el partido.

Y la que un abogado no debería hacer nunca: preguntarle el derecho

No le preguntes a ChatGPT qué dice la ley, qué sentencias hay sobre algo o qué plazo tienes. No porque esté prohibido: porque es exactamente el uso en el que las cifras de arriba dicen que falla entre el 69 % y el 88 % de las veces.

Y hay una variante peor, que es pedirle que te encuentre jurisprudencia «que apoye» una tesis. Le estás pidiendo un resultado, no una búsqueda. Un modelo entrenado para ser útil te lo va a dar, exista o no.

El argumento que no he visto en ninguna guía: el artículo 22

Todas las guías sobre esto hablan del RGPD, y hacen bien. Ninguna de las que he leído menciona lo que a un abogado español debería preocuparle antes: el secreto profesional tal y como lo define su propio Estatuto.

El artículo 22 del Estatuto General de la Abogacía Española, aprobado por el Real Decreto 135/2021, dice que el deber de secreto comprende «todos los hechos, comunicaciones, datos, informaciones, documentos y propuestas» conocidos en el ejercicio profesional. Y su apartado 4 añade algo que aquí lo cambia todo:

«El profesional de la Abogacía deberá hacer respetar el secreto profesional a sus colaboradores y asociados, así como al personal correspondiente y demás personas que cooperen con él en su actividad profesional

Cuando pegas un expediente en un chat, el proveedor de esa herramienta pasa a ser alguien que coopera en tu actividad profesional. Y el deber de hacerle respetar el secreto es tuyo, no suyo. Eso no se resuelve leyendo la política de privacidad: se resuelve con un contrato de encargo de tratamiento y con no meter según qué en según qué versión.

La regla práctica, que en el aula repetimos hasta el aburrimiento, es de una línea: en la versión gratuita, nada que no pondrías en una servilleta en un bar. Nombres, números de expediente, cantidades, datos de salud o penales: fuera. Y si vas a trabajar con material real de clientes, la conversación no es qué modelo es mejor, es qué plan tienes contratado y qué has firmado con el proveedor.

Dónde está el sector español, con datos

No hace falta especular sobre si esto se está usando. El Barómetro de la Asesoría 2026 de Wolters Kluwer lo midió:

  • El uso de inteligencia artificial en el sector pasó del 42 % al 70,5 % en doce meses. En los despachos grandes, al 100 %.
  • Se usa para elaborar informes (64,8 %) y ordenar datos (53,8 %).
  • Para tareas estratégicas de verdad —anticipar, detectar tendencias— la usa entre el 15 % y menos del 8 %.

O sea que el sector está haciendo exactamente los usos uno y dos de mi lista, y prácticamente nada más. La adopción es masiva y superficial al mismo tiempo.

Y ahora la pregunta que nadie hace

Aquí es donde todas las guías se acaban y donde empieza lo que a mí me parece importante.

Supongamos que lo haces todo bien. Contratas el plan correcto, firmas lo que hay que firmar, formas al equipo y en seis meses tu despacho produce lo mismo en bastantes menos horas. Enhorabuena, de verdad. Ahora tienes una capacidad que antes no tenías. ¿Con qué la vas a llenar?

Porque hay un dato que conviene poner encima de la mesa. Construimos un índice propio cruzando el inventario de exposición a la inteligencia artificial de Felten, Raj y Seamans —publicado en Strategic Management Journal en 2021, que ordena 250 industrias— con la clasificación española de actividades y el censo de empresas del INE. La actividad de contabilidad, fiscalidad y nóminas sale la segunda de las 250, solo por detrás de los servicios de inversión. Y por divisiones, la 69, jurídicas y de contabilidad, es la más expuesta de toda la economía española, con 146.177 empresas dentro.

Lo digo con sus límites, que son reales: ese índice es de 2021 y por tanto anterior a la IA generativa, la estructura ocupacional que usa es estadounidense y el puente a la clasificación española lo hicimos nosotros y no es oficial. Sirve para ordenar sectores entre sí, no para fechar nada.

Pero la dirección no admite mucha discusión: en este sector va a sobrar capacidad antes que en ningún otro, y a la vez. Cientos de despachos con hueco en la agenda al mismo tiempo. Y mientras tanto, según el mismo Barómetro, el 96,9 % del sector sigue captando solo por recomendación y el 80,2 % dice que no piensa abrir ningún canal nuevo.

Junta las dos cosas. Capacidad multiplicada y captación plana. Esa resta no sale.

Desde mi punto de vista, esa es la conversación de verdad sobre inteligencia artificial en un despacho, y se está teniendo en muy pocos sitios. La IA te va a dar capacidad. Llenarla es otro trabajo, y lo he desarrollado aparte en IA aplicada a captar clientes en un despacho.

Dónde se atasca de verdad un despacho de abogados

Llevamos un año formando a abogados, titulares y equipos de despachos, y lo que frena no es lo que uno esperaría. No es la tecnología. Son tres cosas muy humanas:

No saber qué pedir. La gente escribe «hazme un resumen» y recibe un resumen malo. El salto de calidad no está en la herramienta, está en explicar para quién es, qué se va a hacer con ello y qué formato hace falta. Suena obvio y es el 80 % de la diferencia.

Empezar por lo difícil. El abogado prueba con lo más complejo que tiene encima de la mesa, sale mal, y concluye que esto no sirve. Mi recomendación es que empieces por la tarea más aburrida y repetitiva que tengas, no por la más valiosa.

No decidir quién es el dueño. Si esto es «cosa del equipo», en seis meses no lo usa nadie. Hace falta una persona con nombre que se encargue de que funcione. Es la razón número uno por la que fracasan estas implantaciones, muy por encima de qué herramienta se eligió.

Por dónde empezaría yo si fuera abogado

Una sola cosa, y no es instalar nada. Coge la tarea más repetitiva de tu despacho de abogados y cronométrala. La que haces cada mes, siempre igual, y que nadie quiere hacer. Ese número es tu punto de partida y es lo único que después te va a decir si esto ha servido para algo.

Luego elige el plan según lo que vayas a meterle, no según el precio. Y escribe en una hoja qué datos pueden entrar y cuáles no. Esa hoja vale más que cualquier curso, el mío incluido.

Si quieres el recorrido completo, tenemos un aula gratuita con el curso de IA hecho para despachos y asesorías: está en el aula de Claude para despachos, son 34 clases y no hay que dar la tarjeta.

Y dime una cosa: de los cuatro usos, ¿cuál estás haciendo ya? Te leo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar ChatGPT con datos de mis clientes?

No en la versión gratuita ni en la de pago individual, donde el proveedor puede usar lo que introduces para entrenar sus modelos. Con material real de clientes hace falta un plan de empresa y un contrato de encargo de tratamiento, y aun así el deber de hacer respetar el secreto profesional sigue siendo tuyo, según el artículo 22.4 del Estatuto.

¿Es mejor ChatGPT o una herramienta jurídica especializada?

Para preguntar el derecho, ninguna de las dos sustituye a la verificación: las especializadas alucinan entre un 17 % y un 33 % según Stanford, frente al 69-88 % de los modelos generales. Para ordenar, resumir, redactar borradores y contestar antes, un modelo general bien configurado sirve y cuesta mucho menos.

¿Por dónde empiezo a usar la IA en mi despacho?

Por la tarea más repetitiva y aburrida que tengas, cronometrada antes y después. No por la más compleja. Y con una persona con nombre responsable de que funcione: sin dueño, en seis meses no lo usa nadie.

Fuentes comprobadas en su origen el 11 de septiembre de 2026.

Tomás Sala Correia, CEO de Ranking Online
Tomás Sala Correia

CEO de Ranking Online

Dirijo una agencia de marketing que trabaja solo con asesorías y despachos profesionales en España. Desde 2022, nada más. Trabajamos con casi cincuenta a la vez y por aquí han pasado más de cien, así que lo que escribo sale de verlos por dentro, no de leer informes.

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