Guía · publicidad para abogados

Publicidad para abogados: el precio real de una consulta

Qué hace que una consulta nueva le salga barata a un abogado y cara a otro de la misma ciudad. Sin cifras de folleto: las cuatro cosas que de verdad mueven el precio.

Calcula la tuya en quince minutos Sin presentación ni propuesta.
De qué va esto

Qué se paga de verdad cuando un despacho se anuncia

Lo primero, para no perder el tiempo: en publicidad no se paga por clientes. Se paga por que alguien vea el anuncio o pulse en él. Entre ese clic y un asunto firmado hay cuatro filtros, y cada uno se come una parte:

Clic → contacto → consulta atendida → asunto. Si de cien clics te escriben cinco, de esos cinco contestas a tres a tiempo y uno acaba contratando, tu coste por asunto es el de cien clics. Ese es el número que importa, y casi ningún despacho lo tiene calculado. Esta guía va de eso: de saber cuál es el tuyo antes de gastar.

Si lo que buscas es la vista completa de cómo se monta la captación de un despacho, y no solo la parte de pago, está en marketing para abogados. Aquí solo hablamos de dinero.

Las cuatro variables

Lo que mueve el precio de una consulta en un despacho

Dos despachos de abogados de la misma ciudad pueden pagar precios muy distintos por la misma consulta. Estas son las cuatro razones, ordenadas por cuánto pesan.

  1. La materia

    Es de largo la que más manda. Las materias donde el asunto vale mucho —reclamaciones bancarias, accidentes, negligencias, segunda oportunidad— tienen a todos los abogados de España pujando por el mismo clic, y el precio sube en consecuencia. Las materias locales y menos disputadas —extranjería, laboral de barrio, herencias sencillas— salen mucho más baratas. Elegir la materia es elegir el precio.

  2. La plaza

    Madrid y Barcelona son las caras. Una capital de provincia mediana puede costar la mitad, y una ciudad pequeña, la cuarta parte. Aquí hay una decisión de negocio escondida: a un despacho le puede salir más rentable pelear tres ciudades medianas que una grande, si el asunto se puede llevar a distancia.

  3. Qué encuentra el cliente al llegar

    El mismo anuncio, con la misma inversión, puede costar el doble si la página a la que lleva no está preparada. Una web lenta, sin teléfono visible o que responde a otra pregunta se come la mitad del presupuesto sin que nadie lo note. Es la variable más barata de arreglar y la que más despachos ignoran.

  4. Cuánto tardas en contestar

    La menos técnica y la más determinante. En materia jurídica el cliente tiene un plazo y escribe a tres despachos a la vez. Contestar en una hora en vez de al día siguiente no cambia el precio del clic: cambia cuántos de esos clics acaban en asunto, que es el precio que pagas de verdad.

Fíjate en que dos de las cuatro no dependen de la publicidad. Un despacho puede bajar su coste por asunto a la mitad sin tocar un solo anuncio, arreglando la página de destino y el circuito de respuesta. Por eso, cuando un abogado nos llama diciendo que la publicidad no le funciona, lo primero que miramos no es la cuenta.

Tu número

Cómo calcular lo que te cuesta hoy un cliente nuevo

Se puede hacer esta tarde y con lo que ya tienes. No hace falta contratar nada.

PasoCómo se saca
1 · Cuántos asuntos nuevosCuenta los expedientes abiertos de clientes nuevos en los últimos doce meses. Solo nuevos: los recurrentes no cuentan aquí.
2 · Cuánto vale cada unoFacturación de esos expedientes dividida entre el número. Hazlo por materia, no en global: ahí es donde aparece la sorpresa.
3 · Cuánto te has gastadoTodo: publicidad, agencia, web, directorios, patrocinios y las horas que le dedicas tú. Las horas del titular también son dinero.
4 · DivideGasto entre asuntos nuevos. Ese es tu coste por cliente actual. Compáralo con lo que vale un asunto medio de tu mejor materia.

Cuando un despacho de abogados hace este cálculo por primera vez pasa casi siempre lo mismo: descubre que la materia que más asuntos trae no es la que más margen deja, y que hay un canal que le está costando dinero desde hace años. Ese es el momento en el que la publicidad empieza a tener sentido, porque ya se sabe hacia dónde apuntarla.

Dónde

Los cuatro sitios donde se anuncia un abogado hoy

La publicidad para abogados no es un sitio: son cuatro, y sirven para cosas distintas. Elegir mal el canal es el error que más presupuesto quema en un despacho.

Buscadores

Anuncios sobre los resultados de Google cuando alguien escribe su problema. Es el canal donde el abogado llega más tarde en la decisión y por eso el más caro por clic: el cliente ya sabe que necesita a alguien.

Redes sociales

Aquí el abogado aparece antes de que el cliente busque. Funciona en materias que hay que explicar —segunda oportunidad, herencias, reclamaciones— y no funciona en urgencias, porque nadie está en Instagram cuando le acaban de despedir.

El mapa

Anuncios dentro de la ficha del despacho. Es lo más barato que puede comprar un abogado local y lo que menos se usa, porque casi nadie tiene la ficha en condiciones para aprovecharlo.

Directorios y portales jurídicos

Traen volumen y traen un problema: el cliente no llega a tu despacho, llega al portal, y compara tu propuesta con la de otros tres abogados en la misma pantalla. Se puede usar, sabiendo que ahí se compite por precio.

Hay un quinto que no recomendamos y conviene decirlo claro: comprar listas de correos de empresas y escribirles en frío. Además de funcionar mal, en España tiene un problema legal que el despacho paga, no el proveedor de la lista.

Un caso

Cuando la materia es la decisión: el caso de un despacho especializado

Jesús Lorente, socio de CLCripto, despacho especializado en fiscalidad de criptomonedas 12:32

CLCripto

Fiscalidad de criptomonedas

«De 200 rentas hace cuatro o cinco años a 500, 800, 1.000 rentas. Hemos ido escalando muchísimo gracias a estar mucho más arriba.»

Jesús Lorente, socio

Es un despacho de abogados y economistas generalista que se especializó en una materia que casi nadie quería tocar. Al estrechar, dejó de pujar contra todo el mundo. Está entero en el caso de CLCripto.

Lo que no vas a leer aquí

Por qué no te damos una cifra media

Podríamos poner aquí un número grande y quedarnos tan anchos. No lo hacemos por dos razones.

La primera es que la media no existe. Con las cuatro variables de arriba, el coste por consulta de un despacho de extranjería en Murcia y el de uno de negligencias médicas en Madrid no se parecen en nada. Una media entre esos dos no describe a ninguno de los dos y sirve para tomar una mala decisión.

La segunda es que las cifras que manejamos son de nuestros clientes. Los datos de las cuentas que llevamos son suyos, no nuestros, y no se publican sin su permiso por escrito. Lo que sí hacemos es decírtelo en la llamada aplicado a tu caso: tu materia, tu plaza y lo que hoy pagas sin saberlo.

Si alguien te promete un coste por cliente cerrado antes de mirar tu despacho, te está vendiendo un número, no un trabajo.

Los límites

Qué no se puede hacer en publicidad de servicios jurídicos

Antes de escribir un anuncio, un abogado necesita saber dónde está la raya. Estas son las tres que más se cruzan sin querer.

No se puedeSí se puede
Prometer o insinuar el resultado de un procedimiento: «recuperamos tu dinero», «te lo quitamos seguro».Explicar el proceso, los plazos, los requisitos y qué pasa si no sale.
Comparaciones con despachos identificables o afirmaciones de ser «el mejor» sin nada que lo sostenga.Decir en qué eres distinto con hechos comprobables: materias, años, volumen de asuntos.
Usar datos o casos de clientes sin su permiso, aunque no se les nombre pero se les reconozca.Publicar casos con permiso por escrito, y cifras agregadas cuando no lo hay.

Todo lo que escribimos para un abogado pasa por este filtro antes de publicarse. No es celo administrativo: un anuncio que cruza la raya se lo llevan por delante la plataforma o el colegio, y el despacho se queda sin campaña en el peor momento.

Dudas

Preguntas frecuentes sobre publicidad para abogados

¿Cuánto hay que invertir al mes para que se note?
Depende de la materia y de la plaza, pero hay un suelo que sí se puede decir: por debajo de cierto volumen no se aprende nada, porque no hay datos suficientes para saber si funciona. Invertir poco durante mucho tiempo es la manera más cara de no enterarse de nada.
¿Es mejor Google o redes sociales para un despacho?
Google recoge a quien ya busca; las redes ponen el problema delante de quien todavía no lo busca. En materias con búsqueda clara y urgente, Google. En materias que hay que explicar antes, las redes. Casi siempre acaban conviviendo.
¿La cuenta de publicidad es mía o vuestra?
Tuya, siempre, a nombre del despacho y con tu método de pago. El día que te vayas te quedas con el histórico, que es el activo de verdad.
¿Podéis garantizar un número de consultas?
No. Podemos comprometernos con el trabajo, el alcance y el precio, y decirte con datos si tu materia y tu plaza son viables. Un número garantizado de consultas no es un compromiso serio en este sector.
¿Cuánto tarda en verse?
La publicidad se enciende en las primeras semanas: es el canal rápido. Lo que tarda es saber si el coste por asunto es sostenible, y eso pide un par de meses de datos limpios.
¿Y si mi despacho ya se anuncia y no le funciona?
Es el caso más frecuente y casi nunca es culpa de la cuenta. Suele ser la materia elegida, la página de destino o el tiempo de respuesta. Lo miramos en la llamada, gratis y sin propuesta detrás.

Más trabajo publicado en artículos sobre marketing para despachos de abogados, y el detalle del canal lento en SEO para abogados.

Quince minutos

¿Quieres saber tu número?

Quince minutos con tus datos delante para decirte qué te cuesta hoy un cliente nuevo y si se puede bajar. Sin propuesta detrás.

  1. Te llamamos en menos de una hora, en horario de oficina.
  2. Quince minutos sobre tu materia, tu plaza y lo que gastas hoy.
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Con Tomás Sala, fundador de Ranking Online.

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