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Anuncios sobre los resultados de Google cuando alguien escribe su problema. Es el canal donde el abogado llega más tarde en la decisión y por eso el más caro por clic: el cliente ya sabe que necesita a alguien.
Qué hace que una consulta nueva le salga barata a un abogado y cara a otro de la misma ciudad. Sin cifras de folleto: las cuatro cosas que de verdad mueven el precio.
Lo primero, para no perder el tiempo: en publicidad no se paga por clientes. Se paga por que alguien vea el anuncio o pulse en él. Entre ese clic y un asunto firmado hay cuatro filtros, y cada uno se come una parte:
Clic → contacto → consulta atendida → asunto. Si de cien clics te escriben cinco, de esos cinco contestas a tres a tiempo y uno acaba contratando, tu coste por asunto es el de cien clics. Ese es el número que importa, y casi ningún despacho lo tiene calculado. Esta guía va de eso: de saber cuál es el tuyo antes de gastar.
Si lo que buscas es la vista completa de cómo se monta la captación de un despacho, y no solo la parte de pago, está en marketing para abogados. Aquí solo hablamos de dinero.
Dos despachos de abogados de la misma ciudad pueden pagar precios muy distintos por la misma consulta. Estas son las cuatro razones, ordenadas por cuánto pesan.
Es de largo la que más manda. Las materias donde el asunto vale mucho —reclamaciones bancarias, accidentes, negligencias, segunda oportunidad— tienen a todos los abogados de España pujando por el mismo clic, y el precio sube en consecuencia. Las materias locales y menos disputadas —extranjería, laboral de barrio, herencias sencillas— salen mucho más baratas. Elegir la materia es elegir el precio.
Madrid y Barcelona son las caras. Una capital de provincia mediana puede costar la mitad, y una ciudad pequeña, la cuarta parte. Aquí hay una decisión de negocio escondida: a un despacho le puede salir más rentable pelear tres ciudades medianas que una grande, si el asunto se puede llevar a distancia.
El mismo anuncio, con la misma inversión, puede costar el doble si la página a la que lleva no está preparada. Una web lenta, sin teléfono visible o que responde a otra pregunta se come la mitad del presupuesto sin que nadie lo note. Es la variable más barata de arreglar y la que más despachos ignoran.
La menos técnica y la más determinante. En materia jurídica el cliente tiene un plazo y escribe a tres despachos a la vez. Contestar en una hora en vez de al día siguiente no cambia el precio del clic: cambia cuántos de esos clics acaban en asunto, que es el precio que pagas de verdad.
Fíjate en que dos de las cuatro no dependen de la publicidad. Un despacho puede bajar su coste por asunto a la mitad sin tocar un solo anuncio, arreglando la página de destino y el circuito de respuesta. Por eso, cuando un abogado nos llama diciendo que la publicidad no le funciona, lo primero que miramos no es la cuenta.
Se puede hacer esta tarde y con lo que ya tienes. No hace falta contratar nada.
Cuando un despacho de abogados hace este cálculo por primera vez pasa casi siempre lo mismo: descubre que la materia que más asuntos trae no es la que más margen deja, y que hay un canal que le está costando dinero desde hace años. Ese es el momento en el que la publicidad empieza a tener sentido, porque ya se sabe hacia dónde apuntarla.
La publicidad para abogados no es un sitio: son cuatro, y sirven para cosas distintas. Elegir mal el canal es el error que más presupuesto quema en un despacho.
Anuncios sobre los resultados de Google cuando alguien escribe su problema. Es el canal donde el abogado llega más tarde en la decisión y por eso el más caro por clic: el cliente ya sabe que necesita a alguien.
Aquí el abogado aparece antes de que el cliente busque. Funciona en materias que hay que explicar —segunda oportunidad, herencias, reclamaciones— y no funciona en urgencias, porque nadie está en Instagram cuando le acaban de despedir.
Anuncios dentro de la ficha del despacho. Es lo más barato que puede comprar un abogado local y lo que menos se usa, porque casi nadie tiene la ficha en condiciones para aprovecharlo.
Traen volumen y traen un problema: el cliente no llega a tu despacho, llega al portal, y compara tu propuesta con la de otros tres abogados en la misma pantalla. Se puede usar, sabiendo que ahí se compite por precio.
Hay un quinto que no recomendamos y conviene decirlo claro: comprar listas de correos de empresas y escribirles en frío. Además de funcionar mal, en España tiene un problema legal que el despacho paga, no el proveedor de la lista.
12:32«De 200 rentas hace cuatro o cinco años a 500, 800, 1.000 rentas. Hemos ido escalando muchísimo gracias a estar mucho más arriba.»
Es un despacho de abogados y economistas generalista que se especializó en una materia que casi nadie quería tocar. Al estrechar, dejó de pujar contra todo el mundo. Está entero en el caso de CLCripto.
Podríamos poner aquí un número grande y quedarnos tan anchos. No lo hacemos por dos razones.
La primera es que la media no existe. Con las cuatro variables de arriba, el coste por consulta de un despacho de extranjería en Murcia y el de uno de negligencias médicas en Madrid no se parecen en nada. Una media entre esos dos no describe a ninguno de los dos y sirve para tomar una mala decisión.
La segunda es que las cifras que manejamos son de nuestros clientes. Los datos de las cuentas que llevamos son suyos, no nuestros, y no se publican sin su permiso por escrito. Lo que sí hacemos es decírtelo en la llamada aplicado a tu caso: tu materia, tu plaza y lo que hoy pagas sin saberlo.
Si alguien te promete un coste por cliente cerrado antes de mirar tu despacho, te está vendiendo un número, no un trabajo.
Antes de escribir un anuncio, un abogado necesita saber dónde está la raya. Estas son las tres que más se cruzan sin querer.
Todo lo que escribimos para un abogado pasa por este filtro antes de publicarse. No es celo administrativo: un anuncio que cruza la raya se lo llevan por delante la plataforma o el colegio, y el despacho se queda sin campaña en el peor momento.
Más trabajo publicado en artículos sobre marketing para despachos de abogados, y el detalle del canal lento en SEO para abogados.
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