Proyectos en Claude: el expediente vivo que deja de hacerte repetir quién es tu cliente

Tu asistente de IA es brillante, pero cada mañana amanece sin saber quién eres. Cada conversación empieza de cero: “soy asesor fiscal, mi cliente es una empresa de transporte, cierra en diciembre…”. Cada vez. Y así no hay quien lo use en serio.
Yo no llevo un despacho, pero trabajo con casi 50 por dentro, a la vez, y este es el punto donde la mayoría abandona la IA: se cansan de repetirse. Hoy te enseño la pieza que lo arregla. Se llama proyectos, y es el salto de nivel de todo el curso.
🎥 Aquí tienes la lección completa en vídeo (6-7 minutos):
Si prefieres leerlo, aquí tienes la versión escrita para ir al grano.
El problema: un asistente con amnesia
En los vídeos anteriores usábamos el chat para resolver el día: resumir un contrato, redactar un correo difícil, preparar una reunión. Funciona, pero tiene un techo. Cada chat nuevo nace en blanco. No se acuerda de nada de lo anterior.
Es como tener un becario brillante que cada mañana llega en su primer día. Le vuelves a explicar quién es el cliente, a qué se dedica, qué pasó la última vez y cómo escribís en el despacho. Agotador. Y la razón número uno por la que un titular prueba la IA dos semanas y la deja.
Los proyectos son la cura.
Qué es un proyecto (y qué guarda)
Un proyecto es una carpeta de trabajo dentro de la herramienta donde vive, de forma permanente, todo lo que el asistente necesita saber sobre un tema o un cliente. Tiene dos partes:
- Las instrucciones: cómo quieres que trabaje ahí. El tono, las reglas, a quién le habla, qué no debe hacer.
- Los documentos: lo que necesita conocer. La ficha del cliente, el último cierre, las notas de reuniones, tus plantillas.
Y aquí está la magia: todo chat que abras dentro del proyecto nace sabiendo todo eso. No se lo explicas otra vez. Ya está.
De paso, tu trabajo se ordena solo: un proyecto por cliente importante, o por tema recurrente. Como tus expedientes de toda la vida. Pero que trabajan.
Cómo montar tu primer proyecto, paso a paso
En el vídeo lo hago en pantalla con un cliente ficticio, “Transportes Norte SL” (rotulado como demo). Estos son los tres pasos:
Paso 1 — Crea el proyecto
Nuevo proyecto, nombre claro: “Cliente — Transportes Norte”. Nada más.
Paso 2 — Escribe las instrucciones
Esto es lo importante. Aquí pones, una sola vez, lo que antes repetías siempre. Por ejemplo:
“Somos el despacho [nombre]. Este proyecto es del cliente Transportes Norte: empresa de transporte, 14 empleados, cierre en diciembre, cliente desde hace 8 años. Interlocutor: el gerente, perfil no técnico, explicaciones simples. Al responder: tono cercano y profesional, nada de tecnicismos sin traducir, y toda cifra o plazo fiscal, márcalo para verificación.”
Veinte líneas. Lo esencial. No un testamento.
Paso 3 — Sube los documentos
Pocos y buenos: la ficha del cliente, el resumen del último cierre, las notas de reuniones, tus plantillas. Y ya está.
La prueba: una pregunta de dos líneas
Con el proyecto montado, abres un chat dentro y escribes solo esto:
“El gerente pregunta si puede comprar un camión nuevo este trimestre o le conviene esperar. Prepárame la respuesta.”
Y la respuesta llega hablando del cliente por su contexto, con el tono pactado, teniendo en cuenta su cierre de diciembre… y marcando los datos fiscales para que los verifiques tú, tal y como ordenan las instrucciones. Todo eso, de una pregunta de dos líneas. El expediente está vivo.
Los dos errores que vas a cometer (y cómo evitarlos)
- El proyecto-trastero. Subir 40 documentos “por si acaso”. No. El proyecto quiere pocos documentos y buenos: la ficha, lo último relevante, las plantillas. Lo viejo, fuera o resumido. Un expediente físico tampoco lo llenas de papeles inútiles.
- Las instrucciones-testamento. Tres folios de reglas que ni tú recuerdas. Quince, veinte líneas. Lo esencial. Es un documento vivo: lo ajustas cuando haga falta.
El precio honesto: hay que alimentarlo
Un matiz que nadie te cuenta: el proyecto recuerda lo que tú pongas en él. No adivina. Si el cliente cambia de situación y no actualizas la ficha, la máquina trabajará con la foto vieja.
El expediente vivo hay que alimentarlo. Dos minutos tras cada reunión. Ese es el precio, y es barato.
Un aviso importante sobre los datos de tus clientes
En la demo usamos un cliente inventado a propósito. Meter datos reales de un cliente en un proyecto no es cualquier cosa: se hace solo con la capa y la licencia adecuadas (el plan de empresa, lo que en el curso llamamos “capa 3”) y respetando el RGPD y tu secreto profesional. Le dedicamos un vídeo entero a eso —el de la regla de los datos, C03—. No te lo saltes cuando llegues ahí. Esto es criterio de proceso, no consejo legal: tu obligación de cumplimiento sigue siendo tuya.
Empieza hoy
Tu tarea de esta semana: monta un proyecto. Uno. Tu cliente más importante si tienes la capa 3, o un cliente ficticio de práctica si aún no. Ponle instrucciones, sube tres documentos y hazle la prueba de la pregunta corta. Con eso ya has cruzado al Módulo 3.
Esto es parte de Claude para despachos, un curso gratuito de cero a pro. Tienes la serie completa y los recursos —plantillas, instrucciones y ejemplos listos para usar— en rankingonline.com/curso-claude.
En Ranking Online trabajamos en exclusiva con asesorías y despachos. Te enseño esto gratis porque un despacho que produce mejor con la IA y sabe hacerse elegir es imbatible.
Dime una cosa: ¿cuál es el cliente al que más veces tienes que “presentar” desde cero? Te leo.
Preguntas frecuentes
¿Un proyecto es lo mismo que un chat normal?
No. Un chat normal empieza en blanco cada vez. Un proyecto guarda instrucciones y documentos de forma permanente, y todos los chats que abras dentro los heredan.
¿Cuántos documentos meto en un proyecto?
Pocos y buenos. La ficha del cliente, lo último relevante y tus plantillas. Lo antiguo, resumido o fuera. Un proyecto lleno de papeles inútiles trabaja peor, no mejor.
¿Puedo meter datos reales de mis clientes?
Solo con la capa/licencia adecuada (plan de empresa) y respetando RGPD y secreto profesional. Míralo en el vídeo de los datos (C03) antes de hacerlo. Para practicar, usa un cliente ficticio.
¿Y si se me olvida actualizarlo?
Entonces la máquina trabaja con la foto vieja: te dará una respuesta correcta para una situación que ya no es la de tu cliente. Por eso el hábito de los dos minutos tras cada reunión es lo que hace que el sistema funcione.


