Preparar una reunión comercial con IA: la ficha del prospecto en 10 minutos (y solo con lo público)

El boca a boca te trae la reunión. Pero te la trae en frío. Un conocido le pasa tu nombre a un amigo, y de repente tienes delante a alguien del que no sabes nada. Y en esos primeros cinco minutos te juegas media reunión.
Yo no llevo un despacho, pero trabajo con casi 50 por dentro, a la vez. Y el patrón se repite: el posible cliente nota enseguida si has venido a hablarle de ti o a entenderle a él. Preparar la reunión —saber con quién hablas y qué preguntar— es lo que separa al que improvisa del que llega como un profesional.
🎥 Aquí tienes los 6 minutos completos en vídeo:
Si prefieres leerlo, aquí tienes la versión escrita para ir al grano.
El boca a boca es tu mejor canal (y tu trampa)
Empecemos por ahí, porque sostiene todo lo demás. El boca a boca trae buenas reuniones: llega alguien ya predispuesto, con la recomendación de un conocido. El problema es doble: llega cuando quiere (no lo controlas) y llega en frío (no sabes nada del otro). Así que te sientas a jugarte un cliente con su nombre, su teléfono y poco más.
La idea del vídeo: si dedicas diez minutos antes de la reunión a saber con quién hablas, juegas otra partida. No porque tengas un truco de ventas, sino porque llegas habiendo hecho los deberes.
Qué es la ficha del prospecto (y qué no es)
La ficha del prospecto es un resumen de trabajo que preparas antes de la primera reunión: a qué se dedica el posible cliente, qué tamaño aparenta, en qué zona trabaja, qué le puede doler y con qué preguntas conviene abrir. Diez minutos, con la IA haciendo el trabajo pesado de leer y ordenar.
Y ahora lo que no es, porque es la parte que más importa:
- No es un expediente. No vas a rastrear a nadie ni a hurgar en su vida.
- No es un dictamen. Es una hipótesis para preparar una charla, no una verdad comprobada.
- No usa datos privados. Solo lo público: su web, su ficha, lo que ellos mismos publican.
Cómo se monta, paso a paso (solo con fuentes públicas)
(Ejemplo ilustrativo; la empresa y sus datos son ficticios.)
Lo que le das a la máquina. La web del prospecto y los cuatro datos que ya tienes de la llamada. En la demo: Reformas Maestre, S.L., que viene de otro despacho, a la que le agobia el papeleo laboral, y que serán unos ocho en plantilla.
La instrucción que lo cambia todo. Con la búsqueda activada, le dices:
“Mira SOLO su web y lo que sea público. Dime a qué se dedican, qué tamaño aparentan y en qué zona trabajan. Para cada dato, dime de dónde lo sacas. Lo que no puedas respaldar, márcalo como suposición. No como dato.”
Esa última frase le da permiso para no saber —igual que cuando investigamos cualquier cosa sin tragarnos inventos—. Y un segundo encargo:
“A partir del sector y el tamaño, dime qué le puede doler en fiscal y en laboral, como hipótesis, no como hecho. Y prepárame tres preguntas para la primera reunión, para que hable él, no yo.”
Lo que sale: la ficha
Actividad, tamaño estimado, posibles dolores como hipótesis y tres preguntas para la reunión. En el ejemplo ficticio, algo así:
- Actividad: reformas integrales en su zona, según su web (fuente al lado).
- Tamaño: unas ocho o diez personas, marcado como estimación, no como dato.
- Posibles dolores (hipótesis): en laboral, el convenio de la construcción, las altas y bajas de obra, el registro horario a pie de tajo; en fiscal, el IVA de las reformas y las certificaciones de obra.
- Tres preguntas para que hable él: las tienes más abajo.
Revisas, te quedas con lo que se sostiene, y entras a la reunión sabiendo con quién hablas.
La regla que no se salta: solo información pública (RGPD y respeto)
Esto se hace solo con lo público: la web del prospecto, su ficha, lo que ellos mismos han decidido publicar, registros públicos. Nada de rastrear a personas. Nada de datos personales. No es un expediente: es un punto de partida para una conversación.
Y lo que la máquina saque de la web, lo contrastas. Puede estar desactualizado. Puede estar, directamente, inventado. Ya conoces la regla de toda la serie: fuente… o no va. El RGPD y el secreto profesional no son un adorno; son la línea. El prospecto es una persona, no un objetivo: trátalo con respeto y, ante la duda, menos es más.
Las tres preguntas para que hable él
La ficha no es para que hables tú. Es para que preguntes mejor y escuches mejor. En la demo salen tres que valen para casi cualquier empresa de reformas:
- “¿Qué te come más tiempo ahora mismo: las altas y bajas, o el registro horario?”
- “¿Por qué te planteas cambiar justo ahora?”
- “¿Qué echas en falta en tu asesoría de siempre?”
Llegas y, en vez de empezar de cero, dices: “He visto que hacéis mucha reforma de vivienda. ¿El registro horario en obra os está dando guerra?” Y el otro piensa: este me entiende. Eso es llegar como un profesional, no en frío.
Los dos errores típicos
- Creerte la ficha. Llegar y soltarla como si fuera verdad comprobada. Y resulta que ese “veinte años de experiencia” era de la web vieja, o ni siquiera era de ellos. La ficha es una hipótesis, no un dictamen.
- Vomitarla. Llegar y convertir la reunión en un examen donde demuestras todo lo que sabes. Justo lo contrario de lo que buscas. Llévala en la cabeza, no en la boca: que te dé seguridad, no un guion.
Empieza esta semana
Recapitulando: el boca a boca te trae la reunión, pero en frío; con diez minutos de ficha llegas sabiendo con quién hablas. Todo con fuentes públicas y contrastado. La ficha prepara; tú diriges.
Tu tarea: coge la próxima reunión que tengas con un posible cliente. Antes de entrar, hazle la ficha —diez minutos— y siéntate con tres preguntas preparadas, en vez de con la mente en blanco. Vas a notar la diferencia en la cara del otro.
Esto es parte de Claude para despachos, un curso gratuito de cero a pro. Tienes la serie completa y los recursos —plantillas, instrucciones y ejemplos listos para usar— en rankingonline.com/curso-claude.
En Ranking Online trabajamos en exclusiva con asesorías y despachos. Te enseño esto gratis porque un despacho que llega preparado a sus reuniones y sabe hacerse elegir es imbatible. Y si lo que no tienes es tiempo ni cabeza para montar la parte de que te elijan a ti —traer esas reuniones de forma sistemática, no solo de boca a boca, y llevar bien el proceso comercial—, eso es lo que hacemos con casi 50 despachos. Si te encaja, hablamos.
Y dime una cosa: a esa primera reunión, ¿llegas con research o en frío? Te leo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar una reunión comercial con IA sin invadir la privacidad de nadie?
Sí, si trabajas solo con fuentes públicas —la web del prospecto, su ficha pública, lo que ellos mismos publican, registros públicos— y le pides a la IA que cite de dónde saca cada dato. Nada de rastrear personas ni de tocar datos personales.
¿Qué información pública puedo usar?
La web de la empresa, su ficha de Google, sus perfiles públicos de empresa, notas de prensa, registros públicos. Lo que cualquiera puede ver sin engañar a nadie ni acceder a datos privados.
¿La ficha del prospecto es fiable?
Es un punto de partida, no un dictamen. La IA puede darte información desactualizada o inventada; por eso le pides fuente para cada dato y contrastas lo importante. Fuente o no va.
¿Esto cumple el RGPD?
La idea es trabajar con datos públicos de la empresa y no elaborar perfiles personales ni tocar datos sensibles. Trátalo con respeto: es una persona, no un objetivo. Ante la duda, menos es más.
¿Cuánto se tarda?
Unos diez minutos antes de la reunión. Ese es todo el coste.


