Instrucciones personalizadas en Claude: cómo hacer que la IA escriba como tu despacho

Tomás Sala Correia

Tomás Sala Correia

CEO de Ranking Online.

Especialista en marketing para asesorías y despachos, con foco en captación y fidelización de clientes.
 


Coge dos despachos que usan exactamente la misma inteligencia artificial. Al primero le sale todo con el mismo tono de nota de prensa: correcto y sin alma. Al segundo le suena todo a su casa: sus giros, sus reglas, hasta su manera de despedirse.

La diferencia no está en la herramienta. Está en un documento de unas veinte líneas que el segundo escribió una vez y ahora usa en todo. Yo no llevo un despacho, pero trabajo con casi 50 por dentro, a la vez. Y el patrón se repite: casi nadie ha escrito ese documento.

🎥 Aquí tienes la lección completa en vídeo (unos 6 minutos):

Si prefieres leerlo, aquí tienes la versión escrita para ir al grano.

La herramienta “de caja” no es la herramienta configurada

Conviene decirlo en voz alta: la IA recién sacada de la caja y la IA configurada para tu despacho son, en la práctica, dos herramientas distintas. La mayoría usa la primera creyendo que ya tiene la segunda.

Tu despacho tiene una manera de hacer las cosas. Cómo escribís. Qué palabras no usáis nunca. Cómo se estructura un informe vuestro. Qué se verifica siempre. Hoy todo eso vive en las cabezas del equipo. Vamos a escribirlo una vez.

Y fíjate en lo bonito: ese documento sirve tres veces. Para la máquina, en cada proyecto. Para la persona nueva que entre en el despacho. Y para vosotros mismos, que quizá nunca lo habíais puesto en palabras.

No empieces de un folio en blanco: la entrevista de 10 preguntas

El truco de arranque: no te sientes a redactar desde cero. Pídele ayuda a la propia máquina.

“Hazme una entrevista: diez preguntas para definir el manual de estilo y las reglas de mi despacho.”

Contestas las diez y el borrador sale prácticamente solo. Veinte minutos.

El mini-manual, bloque a bloque

Estos son los cinco bloques que tiene que tener. (Lo que sigue es un ejemplo ficticio, para que veas el molde; cada despacho pone lo suyo.)

1. Quiénes somos

En resumen: despacho, especialidad y tipo de cliente. Dos o tres líneas para que la máquina sepa desde dónde habla.

2. Cómo escribimos

Aquí decides tú, que cada despacho es un mundo: “Tratamos de usted. Frases cortas. Cero jerga sin traducir: si aparece un término técnico, se explica en una frase.”

3. Las palabras (y las prohibidas)

Las que usáis y las que no: “Decimos honorarios, no precios. Nunca prometemos resultados: decimos ‘lo más probable’ o ‘la experiencia indica’. Nunca ‘lamentablemente’.” Hacer esta lista es, además, un ejercicio buenísimo para el propio despacho.

4. Las estructuras

Cómo son vuestros entregables: “Un informe nuestro lleva resumen ejecutivo de cinco líneas, análisis, recomendación y siguiente paso con fecha.”

5. La seguridad (el innegociable)

El bloque que no se salta: “Toda cifra, plazo o referencia normativa se marca para verificación. Nunca se afirma un dato fiscal sin fuente. Y ante la duda, se pregunta al profesional.”

Ese documento, guardado, se pega en las instrucciones de cada proyecto que montes. Lo escribes una vez y suena a ti para siempre.

El error típico: el manual no es una jaula

El fallo que veo una y otra vez es confundir el manual con una jaula. No lo es. El manual da el defecto: lo que pasa si nadie dice lo contrario. En un caso concreto siempre puedes pedir “esta vez, más formal” y la máquina obedece al momento, sin tocar el manual. Regla general más excepción puntual. Como en el despacho, vaya.

Es un documento vivo

Y la honestidad del día: tu primera versión será incompleta. Es normal. Cada vez que veas una respuesta que no suena a vosotros, pregúntate qué regla faltaba y añádela. En un mes lo tienes fino. Es un documento vivo, como todo en esta serie.

Caso práctico (ejemplo ficticio)

Torres & Vidal (asesoría de ejemplo, no es un cliente real) montó su manual en una tarde con la entrevista de 10 preguntas. La primera semana notaron que la máquina seguía escribiendo “precios”; añadieron la regla de “honorarios” y desapareció. Al pasarlo al equipo descubrieron lo de siempre: cada persona tenía un manual distinto en la cabeza. Ponerlo en común fue, para ellos, más valioso que el propio documento.

Empieza hoy

Recap en una idea: escribe una vez las reglas de tu despacho y la IA sonará a tu casa para siempre. Tu tarea de la semana: haz la entrevista de 10 preguntas hoy (20 minutos), guarda el borrador del manual y pégalo en tu proyecto de práctica. Bonus para valientes: pásaselo al equipo y pregunta qué falta.

Esto es parte de Claude para despachos, un curso gratuito de cero a pro. Tienes la serie completa y los recursos —plantillas, instrucciones y ejemplos listos para usar— en rankingonline.com/curso-claude.

En Ranking Online trabajamos en exclusiva con asesorías y despachos. Te enseño esto gratis porque un despacho que produce mejor con la IA y sabe hacerse elegir es imbatible.

Dime una cosa: ¿qué palabra tenéis prohibida en tu despacho? Te leo.

👉 Ver la lección en vídeo

Preguntas frecuentes

¿Dónde se guardan estas instrucciones?

En las instrucciones del proyecto. Escribes el manual una vez y lo pegas en cada proyecto que crees, para que valga por defecto.

¿El manual me encorseta?

No. Es el comportamiento por defecto, no una jaula: en cualquier caso concreto puedes pedir una excepción puntual sin tocar el documento.

¿Cuánto tardo en montarlo?

La entrevista de 10 preguntas, unos 20 minutos. A partir de ahí es un documento vivo que vas afinando cuando algo no suena a vosotros.

¿Puedo meter datos reales de clientes en el manual?

No hace falta y no conviene: el manual son reglas y estilo, no datos. Guarda el secreto profesional y el RGPD, y usa siempre ejemplos ficticios.