Verificar la información de la IA: cómo investigar sin tragarte inventos (y por qué en tu despacho no es opcional)

Le pregunté a una IA por los requisitos de una deducción. Me respondió con una seguridad absoluta: el artículo, los porcentajes, la lista de requisitos, todo ordenado y bien redactado. Precioso. Solo había un problema: uno de los requisitos no existía. Se lo había inventado, con toda la cara.
Yo no llevo un despacho, pero trabajo con casi 50 por dentro, a la vez. Y sé lo que pasa cuando una respuesta llega así de redonda: bajas la guardia. Por eso esta —para mí— es la habilidad que protege a todas las demás del curso: investigar con la IA sin tragarte un invento.
Un aviso antes de entrar: esto es método de trabajo, no asesoramiento fiscal. El caso de la deducción es ficticio y va rotulado como tal. Aquí no vas a leer ningún requisito, artículo ni porcentaje que puedas dar por bueno: la gracia es justo la contraria, que nada se afirma sin comprobarlo en la fuente oficial (la Agencia Tributaria, el BOE, la consulta vinculante de Tributos). La máquina investiga; verificas y firmas tú.
🎥 Aquí tienes la lección completa en vídeo (unos 7 minutos):
Si prefieres leerlo, aquí tienes la versión escrita para ir al grano.
Qué es una alucinación (y por qué no es un bug)
Cuando la IA “alucina”, se inventa algo que suena a verdad sin serlo: un artículo que no dice lo que dice, un requisito que no existe, una cifra que se ha sacado de la manga.
Lo importante, para que lo tomes en serio: no es un fallo raro que vayan a arreglar el mes que viene. Es parte de cómo funciona la herramienta. La máquina completa patrones, y a veces completa con lo que encaja, no con lo que es cierto. Los propios fabricantes lo reconocen.
¿Significa eso que no sirve para investigar? Al revés. Con método, es el mejor ayudante de investigación que has tenido. Sin método, es un peligro con buena redacción. Toda la diferencia está en el método. Vamos a él.
El método: tres reglas y un hábito
Regla 1: pide la fuente de cada afirmación (y dale permiso para no saber)
La primera instrucción no negociable: que para cada afirmación te dé la fuente exacta —norma, artículo y enlace—, y que lo que no pueda respaldar lo marque como [SIN VERIFICAR] en vez de afirmarlo.
Fíjate en esa última parte, porque es la más importante: le estás dando permiso para no saber. Y eso solo reduce muchísimo los inventos, porque la máquina inventa más cuando la obligas a contestar segura. Si le dejas decir “esto no lo puedo confirmar”, deja de rellenar huecos con humo.
Y un escalón más de rigor, para lo más delicado: no la dejes buscar sola. Tú ya sabes cuál es la fuente buena —la consulta vinculante de Tributos, el artículo de la ley, la nota de la Agencia—. Dásela tú y pídele que trabaje solo sobre esa, sin irse a buscar por su cuenta por internet. Traer tú las fuentes oficiales antes de preguntar es lo que separa una investigación seria de creerte lo primero que aparece.
Regla 2: comprueba en la fuente, no en el resumen
La respuesta trae enlaces. Ábrelos. Los importantes, léelos. Y hazte la única pregunta que importa: ¿el artículo dice lo que la máquina dice que dice?
Treinta segundos por dato clave. Esa es toda la diferencia entre investigar y creer. No verificas el resumen que te ha escrito la IA; verificas la fuente. Porque el resumen puede estar perfecto de forma y equivocado de fondo.
Regla 3: el abogado del diablo
Cuando ya tienes la respuesta que te gusta —y esto es contraintuitivo— viene la mejor instrucción: pídele lo contrario.
“Ahora búscame argumentos en contra: excepciones, cambios recientes, casos donde esto NO aplica.”
Esta pregunta me ha salvado más veces que ninguna otra. Porque la máquina, como algún ayudante nuevo, tiende a darte la razón. Así que oblígala a llevarte la contraria. En el vídeo, sobre el caso ficticio de la empresa de transporte, es justo el abogado del diablo el que saca una excepción de un régimen especial que afectaba al cliente. Sin esa tercera pregunta, esa excepción se escapa.
El hábito que va de regalo: que se relea antes de contestar
Para cualquier respuesta, un extra que quita la mitad de los inventos: antes de dártela, pídele que se relea, compruebe que no ha inventado ni un dato y solo entonces te la devuelva. Se lo pides al final o lo dejas escrito ya en la instrucción. Parece una tontería. No lo es.
El error típico: la seguridad contagiosa
El fallo que veo una y otra vez tiene nombre: la seguridad contagiosa. La máquina redacta tan bien, tan ordenado y tan seguro, que te contagia su confianza y bajas la guardia.
Grábate esto, que es la frase del episodio: la calidad de la redacción no dice nada de la calidad del contenido. Un invento bien redactado sigue siendo un invento.
Por eso, en tu profesión, el flujo es siempre el mismo: la máquina investiga y estructura; tú verificas y firmas.
Y esto ya lo tienes escrito en tu sistema
Lo bueno de cerrar el módulo 3 así: esta regla no se queda en tu cabeza. Ya la dejaste escrita en el manual del despacho y en las instrucciones del proyecto (lo vimos en el vídeo anterior, C12 · Las instrucciones de despacho). “Toda cifra, marcada para verificar.” El sistema se protege solo… si lo construyes.
Tu tarea de esta semana
Recap en tres pasos: uno, pide fuentes y da permiso para el [SIN VERIFICAR]; dos, comprueba en la fuente, no en el resumen (30 segundos por dato clave); tres, abogado del diablo antes de dar nada por bueno.
Y la tarea: coge una consulta que ya domines de tu especialidad, hazle el método completo y puntúa a la máquina: ¿qué acertó? ¿qué inventó? Verás dos cosas —que acierta más de lo que esperabas, y que el día que inventa, inventa con una cara que da miedo—. Con eso cierras el módulo 3: ya tienes proyectos, manual del despacho y método de verificación. El sistema base.
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En Ranking Online trabajamos en exclusiva con asesorías y despachos. Te enseño esto gratis porque un despacho que produce mejor con la IA —y que sabe cuándo fiarse y cuándo no— es imbatible. El asesor que verifica vale más con la IA que sin ella, no menos.
Dime una cosa: ¿ya has pillado a la IA inventándose un dato con cara de seguridad? Te leo.
Preguntas frecuentes
¿La IA se inventa datos de verdad?
Sí. Se llama alucinación y es parte de cómo funciona: completa patrones y a veces completa con algo que suena verdadero sin serlo. Por eso el método no es opcional: se verifica en la fuente oficial.
¿Cómo consigo que me dé las fuentes?
Pídeselo de forma explícita para cada afirmación (norma, artículo, enlace) y dale permiso para marcar [SIN VERIFICAR] lo que no pueda respaldar. Mejor todavía: tráele tú la fuente oficial y pídele trabajar solo sobre esa.
¿Me puedo fiar si la respuesta está muy bien redactada?
No. La calidad de la redacción no dice nada de la calidad del contenido. Que esté ordenada y suene segura no la hace cierta: hay que abrir la fuente y comprobarla.
¿Puedo usar esto para una consulta real de mi despacho?
Para que la IA investigue y estructure, sí, siempre con este método. Pero la verificación en la fuente oficial y la firma son tuyas: no es asesoramiento y ningún dato se da por bueno sin comprobarlo. La responsabilidad no se delega.
